naugragio en el mar por la noche

– El mar. – esa palabra salió por su boca como un suspiro.

No se lo había imaginado así. Claro, que la noche teñía todo de negro, no podía seguir siendo azul a esas horas. Y ese ruido, nunca hubiera imaginado que el mar podía sonar así, como una pantera rugiendo antes de engullir a su presa.

El presentimiento de que no debía embarcar le golpeó en la boca del estomago, pero, ¿qué otra cosa podía hacer?

Se mojaron hasta más arriba de las rodillas. El agua estaba fría y el barco era demasiado pequeño, no había sitio ni para estirar las piernas. Aún así, una voz gritó:

– Todavía faltan diez, apretaos un poco más.

Sintió la presión de un codo en el costado y el niño que estaba agazapado a su derecha terminó sentado en su rezago. Miró a la madre, con un bebé en brazos al que le daba el pecho para calmarlo. Sus ojos se encontraron, estaban húmedos y brillaban en medio de una noche en la que ni siquiera las estrellas querían mirar.

Mar adentro, el barco, mecido por la muerte, se balanceaba con furia. Estaban en sus brazos y ya nada se podía hacer.  Unos lloraban, otros rezaban, otros vomitaban o se hacían pis encima y otros, se dejaban mecer en silencio.

El agua salada entraba en aquel barco por todas partes. Calados hasta los huesos, temblando por el frio y el miedo y con el agua dentro del barco que le cubría ya los tobillos vieron una pequeña luz a lo lejos, una promesa de vida que se acercaba y se hacía cada vez más grande.

Al llegar, unos potentes focos les recorrieron uno a uno. Hubo silencio.

Supo que así sonaba la vergüenza, a un silencio denso que obliga a cerrar los ojos. El eco de ese silencio duró mucho tiempo después, dejándolos de nuevo al amparo de la noche donde la muerte ya había empezado a trabajar.

Antes de que el agua le llegara a la cintura ya había notado el peso frio y plomizo del niño que viajaba en su regazo.

Lloró por el niño, lloró por la madre y lloró por todos los que encontrarían el descanso acunados en esa noche que los había ido a buscar vestida de luto.

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👉 En colaboración con Eva Navas (@lasaventurasdeeva)

Gracias, Eva por prestar tu voz a éste proyecto. Como siempre, ha sido un placer colaborar contigo.

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Nota: Relato incluido en el libro ‘La vida de mis vidas y otras historias

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2 Responses

  1. Nela, desgarrador, potente, desgraciadamente actual. Has plasmado una realidad.
    Gracias por este texto, por tus palabras, por contar conmigo en este gran proyecto. Ha sido todo un honor y como siempre, un placer. Ya sabes, contigo al fin del mundo. Un beso enorme

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