Arañas embotadas

A mi hermano le gustaba coger arañas vivas y meterlas en un bote de cristal. 

Daba igual que fueran marrones o negras, pero no valía cualquiera, siempre buscaba las grandes y peludas, con ojos grandes y brillantes. 

Me las mostraba como un trofeo. 

La araña y yo nos mirábamos a través del cristal, quietas, tal vez midiendo quién tenía más miedo de las dos. 

Yo no cogía el bote, ni siquiera lo tocaba, mientras estuviera cerrado y en manos de mi hermano, todo estaba bien.


En esa época no recuerdo tener miedo a las arañas, supongo que eso llegó después, al descubrir que en realidad las arañas estaban en libertad, que podían aparecer en cualquier sitio y que no había manos que las atraparan por ti.


Te recomiendo que también visites Primeros pasos de la saga Retrospecter


Afganistan Blancanieves cambioclimático consejos coronavirus cortazar covid cuento El extrajero erotico escritoras escritores feminista halloween infancia lectura libros news noticias Opiniones pesadillas poesia poesía presentación primeros pasos prosa poetica reflexión relato relato breve Relatobreve relatointriga relatos relatoterror reseña retrospectiva Sin noticas de Gurb talibanes thriller thrillerpolicíaco tips

Categories:

Tags:

2 Responses

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.