Siempre, siempre, siempre, pero siempre, lo de ser escritor me había parecido ‘la leche’.

Esa fama anónima, la libertad de poder trabajar desde cualquier sitio y a cualquier hora y el ser capaz de transmitir emociones solo juntando letras, palabras y frases de la forma adecuada, esa combinación me fascinaba y me sigue fascinando, sin embargo, aunque he sido una ávida y temprana lectora nunca me había planteado ponerme a escribir.

Lo de ser escritor lo veía como ser actor o pintor, algo tan vocacional, tan pasional y tan inherente a tu personalidad que no se podía hacer si no se había nacido para ello, como si se llevara marcado en la genética.

Pero un día me levanté, la verdad, no sé cuantos cables se cruzarían en mi cabeza y dije:

-Voy a escribir una novela

Así, sin más. Y así llegó …

La Revelación 😂

Y no me dio por decir, voy a escribir un cuento o un relato o voy  apuntarme a algún curso a ver cómo va esto de escribir, no, en mi caso ha sido al revés (tampoco me sorprende porque lo de hacer las cosas ‘como Dios manda’ no va conmigo).

Supongo que el proceso será parecido para todas las personas que nos lanzamos a escribir, en mi caso, yo tenía una historia rondándome por la cabeza, iba y venía pero no terminaba de marcharse, sino que cada vez iba tomando una forma más clara y de repente me entró la necesidad de sacarla de donde estuviera (porque estaba por  algún sitio sin determinar) para guardarla en papel, así que me puse a ello.

Me lo planteé como un ‘voy aprendiendo sobre la marcha y ya si eso y si me gusta, sigo’.

Tenía claro que lo primero que escribiría no sería bueno, como dicen en mi pueblo, ‘no se le pueden pedir peras al olmo’ y si no has escrito nunca no te va a salir un bestseller de la manga… así que a la vez que escribo, leo. Leo todo lo que encuentro sobre cómo escribir una novela,  blogs sobre escritura creativa, cómo superar el  bloqueo del escritor, como y de dónde sacar inspiración y mil y una webs que hay para gente que escribe o que quiere escribir.

Porque otra cosa que me ha pasado es que, ha sido ponerme a escribir y darme cuenta de toda la gente que escribe, que vamos a ver,  ya sabía la cantidad de escritores que hay, pero me refiero a gente normal, con la que coincides a menudo y sacas el tema y ¡oye! pues yo también escribo poemas, o relatos, o yo también tengo un blog… no sé, es una reflexión así, en plan random, pero seguro que os ha pasado alguna vez  algo similar.  Por ejemplo, tema viajes, que voy de vacaciones a Nueva York, pues todo el mundo va a Nueva York, Callejeros Viajeros en Nueva York, películas de Nueva York a todas horas, documentales varios,  vamos que tienes Nueva York metido hasta en tu sopa de letras.

Nela, céntrate …

Si, es verdad… sigo a lo mío…

La primera vez que me puse a escribir descubrí que era tan apasionante y divertido como leer, coger una hoja en blanco, un boli y una idea y, de repente y si se te da bien la tarde, escribes y escribes, de hecho escribes cosas que ni tú misma sabías antes de ponerte a escribir, que hay veces en las que yo misma me encontraba diciendo «¡Ostras, qué fuerte!» (al parecer soy un ‘escritor brújula’*)

*Nota: De éste tema hablaré en otro momento.

También está el tema de todo el tiempo que hay que invertir y lo desagradecido que es, porque cuando estás escribiendo disfrutas como una enana, que si no… ¿quién iba a escribir?

Digo lo de desagradecido porque después de estar un montón de tiempo escribiendo, lo lees y dices, ¡menuda mierda! le pegas un tachón y ¡hala! como si no hubieras hecho nada en toda la tarde. Y luego, aunque lo que hayas escrito esté pasable, ahí no acaba la cosa, hay que repasar, reescribir y darle otra vuelta y otra y otra más, y así hasta no sé cuando…, pero en fin, hay que asumirlo y disfrutar también de ello.

Ahora, mientras estoy escribiendo esto me acuerdo de lo que me dijo mi hermana el otro día cuando le comenté:

-Ya tengo la novela terminada, pero está en borrador, tengo que reecribir.

Respuesta de ella:

-¿Y qué es eso? Yo pensaba que se escribía y ya está.

En lugar de contestar, sonreí, farfullando un:

– Bueno, si… más o menos…

Para qué quitarle la ilusión romántica de la escritura, esa creencia de que escribir es algo mágico…  porque en el fondo, aunque lleve mucho trabajo detrás,  escribir sí que tiene magia y mucha.

¿Os pasa como a mi hermana? ¿Creéis que un escritor se pone a escribir y ya?

Comentarios aquí abajo …. Please… 😬

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2 Responses

  1. En una entrevista que le hice a Juan Eslava Galán recientemente, decía que a escribir se aprende leyendo. Estoy completamente de acuerdo, pero yo lo ampliaría: leyendo y disfrutando. Si te hace feliz escribir, adelante; pero si lo haces pensando en llegar a muchos miles de lectores, la frustación está garantizada en el 99,9% de los casos. Resumiendo con un consejo que, por otra parte, nadie me ha pedido: a leer, a escribir y a disfrutar.

  2. Como bien dices escribir es mágico desde que llegan a tu mente las palabras, pero lleva mucho tiempo y trabajo. Un besazo Nela y no te rindas nunca porque escribes muy bonito.

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